• Le dictaron 9 años 22 días de prisión; mandó a dos sicarios a matarlo a balazos pero fallaron y lo dejaron lesionado

SAGUASCALIENTES, AGS.- El juez Quinto Penal dictó una sentencia condenatoria de 9 años y 22 días de prisión en contra de Rolando Ceballos Vargas (a) “El Rolas”, uno de los tantos líderes de la organización criminal “La Oficina”, ya que en el 2010 mandó ejecutar a balazos a un ex elemento de la Policía Estatal, pero los dos sicarios que se “encargaron del trabajo” fallaron y lo dejaron lesionado.

De hecho, los dos autores materiales del atentado recibieron la misma pena, siendo Carlos Alberto Villaseñor Perales (a) “El Kagua”, con domicilio en el andador D’Zilam número 407-E del Infonavit Morelos, y Sergio Eduardo Jaime Ledezma, con domicilio en el mismo andador pero en el número 403-C.

Los tres fueron hallados culpables por el delito de homicidio doloso calificado en grado de tentativa con premeditación, alevosía y ventaja.

A quien intentaron ejecutar fue al ex policía estatal Alonso Arturo Alonso Madrigal.

Los hechos ocurrieron la noche del lunes 1 de febrero del 2010 afuera del domicilio de la víctima, en el 122 de la calle Hacienda San Francisco del Arenal del fraccionamiento Haciendas de Aguascalientes, al oriente de la ciudad.

Carlos Alberto y Sergio Eduardo, en su oportunidad, confesaron que, presuntamente, el ex policía estatal le compró a alguien una importante cantidad de droga pero no la pagó, por lo que quedó a deber 200 mil pesos y ese alguien los contrató a ellos para que lo ejecutaran ofreciéndoles 30 mil pesos al que lo matara, estableciéndose que ese alguien fue Rolando Ceballos Vargas.

4 meses antes de su intento de ejecución, Alonso Arturo fue despedido de la Policía Estatal con el argumento de que en los exámenes de confiabilidad no había salido apto para seguir laborando.

El día de los hechos, Alonso Arturo estaba en su casa con su esposa Argelia Vargas Valdez y su hija Adriana Alonso Vargas, cuando al filo de las 20:30 horas alguien tocó a la puerta. Argelia se asomó por una ventana que da a la calle y al recorrer las cortinas un sujeto le preguntó “…¿se encuentra su esposo?…”, por lo que le dijo que lo buscaba un tipo.

Adriana le dijo a su papá que no saliera pero éste lo hizo, observando que tal individuo era tipo “cholo”, de 1.60 de estatura, moreno, con el cabello corto y negro y que vestía una chamarra deportiva en color azul (era Carlos Alberto). Éste le dijo que era lavacoches, que hacía dos semanas se había cambiado al fraccionamiento (Haciendas de Aguascalientes) y le ofreció en venta una llanta para su camioneta Ford Lobo, la cual se hallaba estacionada frente a la vivienda y tenía un neumático ponchado.

Alonso Arturo se dispuso a revisarla, pero en esos instantes escuchó los pasos apresurados de una persona que corría, por lo que volteó la vista y vio a un sujeto que se le aproximaba por el lado derecho y el cual llevaba un arma de fuego tipo escuadra cromada en las manos, con la que comenzó a dispararle y lo hizo hasta en seis ocasiones.

Instintivamente, el ex policía levantó su mano izquierda y fue herido en ella así como en la pierna izquierda, por lo que cayó al piso, observando que los dos sujetos se iban corriendo hacia el oriente de la calle Hacienda San Francisco del Arenal y abordaban los asientos posteriores de un Nissan Tsuru blanco para darse a la fuga y en el cual iban otros 5 o 6 sujetos más.

Al escuchar los balazos, Argelia salió del domicilio pero su esposo le dijo que se regresara por temor a que los tipos volvieran, por lo que la mujer ingresó a la vivienda y solicitó ayuda a los servicios de emergencia.

Instantes después, al sitio arribaron elementos de las Policías Preventiva, Estatal y Ministerial, así como paramédicos de la Cruz Roja, que auxiliaron a Alonso Arturo y lo llevaron a recibir atención médica al Hospital 2 del IMSS, donde finalmente quedó internado, ya que los doctores que lo atendieron le diagnosticaron dos heridas producidas por proyectiles disparados por arma de fuego, la primera con orificio de entrada en el dorso de la mano izquierda y sin orificio de salida, con fractura de cúbito de brazo izquierdo y la segunda con orificio de entrada en la cara anterior del muslo de la pierna izquierda sin orificio de salida, con fractura de fémur de la misma extremidad.

Al buscar a los sicarios, los policías hallaron abandonado el coche en el que escaparon, un Nissan Tsuru blanco y con placas SBE-17-50 de Nuevo León, que dejaron abandonado en las calles La Manzana y La Congoja del fraccionamiento Ojocaliente III, estableciéndose que contaba con reporte de robo con fecha del miércoles 4 de noviembre del 2009 del estacionamiento de una tienda de autoservicio ubicada en Convención y Guadalupe, aunque en ese entonces traía las placas 898-MNE del Distrito Federal, por lo que las de Nuevo León eran sobrepuestas.

Posteriormente, Carlos Alberto y Sergio Eduardo fueron detenidos como dos de los participantes en el intento de ejecución, lo cual aceptaron, señalando que alguien los contrató para matar al ex policía estatal a cambio de 30 mil pesos, pero que no les pagaron nada ya que éste logró sobrevivir.

Los dos sujetos fueron consignados ante el juez Quinto Penal, que les inició un proceso por homicidio doloso calificado en grado de tentativa con premeditación, alevosía y ventaja y finalmente los condenó a más de 9 años de cárcel.

El viernes 17 de junio del 2011, la Procuraduría de Justicia anunció la detención de Rolando Ceballos Vargas, “El Rolas”, a quien se involucró en 15 ejecuciones y el intento de homicidio del ex policía estatal.

Este sujeto, por su peligrosidad, fue recluido en el CERESO El Llano y se le iniciaron varios procesos, uno de ellos por el intento de ejecución, por el que fue condenado, al igual que sus dos sicarios, a 9 años y 22 días de prisión.

Además, tendrá que pagar una multa de 5 mil 229 pesos a favor del fondo para la administración de justicia.