A UN AÑO DE SU ADMINISTRACIÓN

ZACATECAS, ZAC.- A menos de un mes de cumplirse la fecha en que el gobernador Alejandro Tello Cristerna rinda su Primer Informe de actividades de lo que ha sido su administración, cuando desde la tribuna les dé la cara a los zacatecanos, tendrá el valor para reconocer y aceptar que en materia de seguridad les ha fallado al cien por ciento, es la pregunta que se hacen los sectores más representativos de la sociedad, quienes esperan escuchar los argumentos que utilizará para poderles explicar esa incapacidad que los mantiene bajo el yugo de la delincuencia.
De antemano, el titular del Ejecutivo expresará con cifras alegres que su gobierno sostiene una lucha frontal contra las células ligadas a la delincuencia organizada que se disputan el territorio, pero cómo ocultar esas 15 ejecuciones que se han registrado, en poco más de 48 horas, desde el pasado martes, hasta la noche del jueves 24 de agosto, las cuales están debidamente documentadas y en plena conciencia de los zacatecanos, testigos mudos e impotentes ante la indetenible ola de violencia que los azota día a día.
El mismo “vo-cero” de seguridad Marco Vargas Duarte aceptó que la violencia se ha recrudecido en las últimas 72 horas, -del martes 22 de agosto al miércoles 24- con 14 crímenes y tan solo en la mañana del miércoles fueron cuatro y ya por la noche hubo uno más que se convirtió en la quinta ejecución del día.
Pero su cinismo todavía fue más allá, al decir que la violencia había bajado ya que en meses anteriores se habían registrado en un período de 30 días, hasta 40 ejecuciones.
Sobre el tema de la violencia desatada en las últimas horas, el pasado martes un grupo de sicarios irrumpieron violentamente en el domicilio de un hojalatero, de nombre Arnoldo, de 47 años, ubicado en la calle Renacentista 29 de la colonia Las Fuentes, en el municipio de Guadalupe y en presencia de su esposa lo asesinaron a balazos.
El mismo martes a las 23:30 horas fueron ejecutados a balazos dos empresarios chileros en la colonia El Olivares en el municipio de Fresnillo, sin embargo, al día siguiente (miércoles 23) se recrudeció la ola de ejecuciones y minutos antes de las ocho de la mañana, en la avenida San Marcos de la colonia Campo Bravo, en el municipio de Guadalupe, un joven de 20 años fue asesinado a balazos.
Poco más tarde, fue encontrado descuartizado el cuerpo de Héctor Alejandro de 41 años de edad, en la presa El Zorrillo en el municipio de Juan Aldama y ese mismo día en la comunidad de Toribio perteneciente al municipio Enrique Estrada, localizaron a un hombre y una mujer en la cajuela de un auto, asesinados a balazos, cuyos cuerpos estaban mutilados.
También el miércoles en la comunidad Noria de Gringos, en el municipio de Morelos, fue asesinado a balazos en hombre de 40 años y el jueves continuó la ola sangrienta cuando en Zacatecas fue asesinado a balazos un hombre en la calle 24 de Febrero de la colonia González Ortega y otro resultó gravemente herido.
El mismo jueves en la colonia El Olivar, fue ejecutado de varios balazos un hombre adjudicándose el crimen el cártel “CDN” y más tarde fueron encontrados tres cuerpos, dos de ellos en estado de putrefacción en el fondo de un banco de arena en el ejido Cieneguitas en el municipio de Guadalupe.
Casi para concluir la violenta jornada, en la comunidad de Río Florido, en Fresnillo, un hombre fue ejecutado a balazos en el interior de un domicilio ubicado en la calle Gómez Farías.
Para concluir la sangrienta jornada del jueves, otra persona con huellas de ejecución fue hallada en una comunidad del municipio de Jerez, las autoridades ministeriales indicaron que el sujeto tenía en una de las manos un lazo amarrado y que presentaba huellas de posible tortura.
Todo lo anterior es una simple prueba de lo que sucedió en territorio zacatecano en poco más de 48 horas y a esto qué explicación habrá de dar el gobernador Alejandro Tello Cristerna en su Primer Informe de actividades, es la pregunta que se hacen los diferentes sectores de la sociedad, una sociedad golpeada y lastimada por la delincuencia, ante la incapacidad de las autoridades.