• Junto con su primo, prófugo de la justicia, mató a un sujeto de 3 balazos porque presuntamente les robó un transformador de luz

SAGUASCALIENTES, AGS.- El juez Segundo Penal dictó una sentencia de 15 años de prisión en contraSENTENCIA HOMICIDA JALTOMATE (2) de un sujeto que participó en el asesinato a balazos de un individuo en la comunidad de Jaltomate en octubre del 2011 debido a que presuntamente le robó un transformador de luz a uno de sus primos.

Otro involucrado en los hechos, cuya identidad no ha sido revelada públicamente por las autoridades, sigue prófugo de la justicia.

El asesino sentenciado es Salvador Espinoza Martínez, de 60 años y con domicilio en la calle Sauce número 314 del fraccionamiento El Sol, quien mató a Juan José Barrera Padilla, que era conocido como “La Rana” y/o “La Pipa”, contaba con 26 años de edad y vivió en la calle Josefa Ortiz de Domínguez número 103 de la citada comunidad de Jaltomate.

Los hechos tuvieron lugar el viernes 21 de octubre del 2011 en las inmediaciones del panteón de la citada comunidad.

Presuntamente, Juan José le hurtó un transformador a un primo de Salvador y cuando descubrieron quién era el autor del ilícito, ambos fueron a buscarlo y a exigirle que se los pagara así como los daños que ocasionó con el robo.

Al parecer, Juan José se negó a pagar nada y hasta amenazó al dueño del transformador, por lo que Salvador y su primo decidieron matarlo para vengarse de él.

El viernes referido, los dos, cerca de las 8 de la noche, fueron a su casa y con engaños lo sacaron del inmueble ya que le inventaron que el comisario ejidal de Jaltomate los estaba esperando para aclarar lo del robo del transformador.

Sin sospechar nada, Juan José salió de su casa para ir con los primos, abordando una camioneta Nissan Pick-Up, en color morado y modelo 1995, en la que éstos viajaban.

Su esposa se dio cuenta de lo anterior e incluso observó cuando Juan José se sentó en medio de los dos sujetos que habían ido a buscarlo y los cuales se retiraron a toda velocidad.

Las autoridades establecieron que los individuos condujeron a Juan José hasta cerca del panteón y ahí lo asesinaron de tres balazos, utilizando un arma de fuego calibre 40.

Los primos lo bajaron a la fuerza de la unidad y sobre una terracería lo mataron para luego darse a la fuga en la camioneta, dirigiéndose al fraccionamiento El Sol, al domicilio de unos familiares, a quienes les pidieron que les guardaran el arma homicida, que llevaban en una bolsa en color negro.

El cuerpo de la víctima fue descubierto alrededor de las nueve y media de la noche del mismo viernes por el chofer de una combi de pasajeros foránea que cubría la ruta Amapolas del Río-Jaltomate, Aguascalientes.

Al pasar frente al citado panteón municipal vio a un hombre tirado en el piso y boca abajo, por lo que pensó que estaba ebrio, pero al aproximarse le vio unas heridas en la espalda y sangre, por lo que se retiró en busca de ayuda.

Sobre la misma carretera, a la altura de una gasolinera, se encontró a unos oficiales de la Policía Preventiva, a quienes les reportó el hallazgo, por lo que éstos acudieron al sitio y lo confirmaron, solicitando la intervención de los paramédicos del ISEA, que se presentaron y certificaron el deceso del joven, que a simple vista presentaba tres heridas producidas por proyectiles disparados con arma de fuego, uno en el cuello y dos más en la espalda.

En el lugar se encontraron cinco casquillos calibre 40, además de que debajo del cuerpo se ubicó una botella de cerveza a medio consumir.

La esposa de Juan José fue enterada de su muerte y al acudir al lugar donde lo dejaron lo confirmó, encontrándose ya en el sitio con agentes ministeriales, a quienes les dijo que un sujeto de nombre Salvador lo había ido a buscar a su domicilio, sospechando que éste estaba implicado en el crimen.

Por tal motivo, los agentes investigadores comenzaron su búsqueda, ubicándolo y deteniéndolo en Jaltomate el martes 15 de noviembre.

Salvador aceptó su participación en los hechos, indicando que asesinaron a Juan José solamente por el robo del transformador y que su muerte no tenía nada que ver con el crimen organizado.

Incluso, les comentó que después del homicidio se estuvo escondiendo en varias partes de la ciudad y en algunas comunidades para tratar de evitar ser arrestado, tras de lo cual llevó a los elementos al domicilio de sus familiares en el fraccionamiento El Sol, quienes les hicieron entrega de la pistola con la que el joven fue privado de la vida.

El detenido fue presentado ante el Ministerio Público, arraigado y luego consignado ante el juez penal, que lo procesó por homicidio y finalmente lo condenó a 15 años de cárcel.